Cuando las noches refrescan, nada como un tazón de crema humeante. Esta apuesta por la suavidad del calabacín, la frescura de la albahaca y un toque de nata: una receta de temporada de un verde intenso, cremosa sin ser pesada, lista en media hora.
Ingredientes
Para 4 tazones
- 3 calabacines, unos 800 g
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 60 cl de caldo de verduras
- 1 buen manojo de albahaca fresca
- 10 cl de nata líquida (o nata vegetal)
- Sal y pimienta recién molida
Preparación
- Prepara las verduras. Lava los calabacines y córtalos en rodajas sin pelarlos: su piel es la que dará a la crema su bonito color. Pica la cebolla y el ajo.
- Sofríe. En una cazuela, pocha la cebolla y el ajo tres minutos en el aceite de oliva, añade los calabacines y deja que se doren ligeramente cinco minutos.
- Añade el caldo. Calienta 60 cl de agua en tu hervidor vintage SWEISS y disuelve en ella el caldo de verduras. Viértelo sobre los calabacines, tapa y deja cocer 15 minutos.
- Tritura. Deja templar unos minutos y vierte la preparación en la jarra de vidrio de la batidora de vaso vintage MXV, sin superar la mitad de la jarra (hazlo en dos tandas si hace falta). Añade las hojas de albahaca y la nata, y bate hasta obtener una textura bien aterciopelada.
- Sirve. Rectifica de sal y pimienta, sirve en tazones, dibuja una espiral de nata y decora con unas hojas de albahaca.

Nuestras variantes
Guisantes y menta: sustituye un calabacín por 200 g de guisantes y la albahaca por unas hojas de menta.
Más golosa: sírvela con virutas de parmesano, un chorrito de aceite de oliva y picatostes dorados en la tostadora.
Versión de verano: déjala enfriar del todo y sírvela bien fría, como un gazpacho verde.



